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La memoria del cuerpo sembrado, la memoria de la planta en el cuerpo sembrado, la memoria de la imagen el cuerpo ausente; del pétalo habitado; de la gota de agua que como lágrima y como río recorre cada poro y comisura de la piel que habla. La memoria en un objeto y en el aire. La memoria en el todo y la nada. La memoria, efímera. Entre los caminos de la memoria y las voces improbables que han narrado las texturas y sustancias del testimonio, encontramos el cauce de un río cuya desembocadura despliega las posibilidades de nombrar lo innombrable.

Entre los caminos de la memoria y las voces improbables que han narrado las texturas y sustancias del testimonio, encontramos el cauce de un río cuya desembocadura despliega las posibilidades de nombrar lo innombrable. Acudir a otros lenguajes y lugares para representar la memoria en Colombia más allá de los libros y los documentos ha sido la mejor forma de  conciliar la tensión interna entre ‘‘lo que fuimos, lo que somos, lo que hemos dejado de ser, o lo que fue y quizás no volverá’’. [1]

Al hablar del trauma individual y colectivo causado por una violencia que supera más de los 50 años, invocamos la memoria y las formas que permiten materializar los sentidos del pasado a través de un lenguaje compartido. Este lenguaje compartido, surge de la capacidad de imaginar para desafiar la impotencia de la palabra, es decir, hacer uso de  otros lenguajes (corporales, visuales, poéticos) que se mueven a través de  la experiencia sensible como lo es la experiencia de recordar. Didi-Huberman nos sugiere que para recordar hay que imaginar, de esta forma lo que no podía ser imaginado encuentra en la creatividad artística una fuente de preguntas que detonan la representación del recuerdo. Pero también, como una fuente  para  tramitar   y  reconocer  el  dolor.

Imaginar cómo recordar supone una experiencia subjetiva y singular. Una experiencia que está inscrita en el cuerpo, en los lugares y en los objetos. En mis caminos de investigación por la memoria, surgía la pregunta sobre ¿cómo me atraviesan unos tiempos que no viví, pero de alguna forma he reconocido como compartidos? La posibilidad de imaginar el dolor como parte de un cuestionamiento colectivo ha sido una forma de transmisión de la memoria. 

Aquí, el arte a través del cine, la narrativa, las artes plásticas, el teatro, la danza o la música han abierto la posibilidad de pensar, representar, visibilizar y enunciar los lugares de la memoria.

La memoria resulta entonces, evocadora de experiencias estéticas cuyos lenguajes difieren entre sí, al igual que su capacidad maleable de encontrar vertientes para narrarse y escapar de su instauración como  única u oficial, debido a que esto la con vertiría en historia-. Por esta razón, es necesario cuestionar las formas de institucionalización de la memoria a través de museos, monumentos, estatuas, etc. Aquí los lugares de la memoria, como los definió Pierre Nora, cristalizan y refugian la memoria colectiva.

Pero  como   hemos   visto,  la  memoria  no  es  una sola   cosa   ni   es acumulativa. Apelando a su experiencia singular, encuentro importante la invitación a la pregunta sobre cómo se representa y no qué se representa en el ejercicio estético. En consecuencia, esta pregunta nos da pistas para comprender la manera en que se convierte en un discurso y elimina su carácter agitador. Pero también la manera en que las personas movilizan la memoria de manera estratégica para acceder al   reconocimiento   estatal   y   a  marcos jurídicos   como   la  Ley  de  Víctimas. 

Así pues, encontramos que las formas de representación artística permiten la transmisión, agenciamiento y movilización de la memoria. El tránsito entre la interpretación, los lenguajes evocados y la experiencia de sentido, recorren los flujos de un río cuyas piedras guardan el sonido de un cauce que ya no está,  las orillas enlodadas del presente y el porvenir de las aguas entremezcladas con el mar.

[1] Caballero,Badillo,Conrado, de la Hoz, Navarro, Charry, Caballero  (2014) . Santo Tomás desentusa el bollo de yuca.  iniciativas de Memoria en el Caribe2014. Fundación Laboratorio accionar. Subliminal.

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