Por: Paula Andrea Mendez Chamorro
Ciudad: Bogotá
Las calles lloran, gritan, reclaman, imploran y se manchan de ríos de sangre, sangre de un pueblo que lucha, de un pueblo que ya no teme, de un pueblo que lleva más de cincuenta años bañado en sangre, de un virus que dejó de enfermar a llamarse ESTADO. Ese que no se atreve a vernos, ese que envía sus tropas a callarnos, ese que silencia, ese que se atreve a lastimar y a matar sin piedad… No es una noche más, es una noche en la que mi ciudad blanca se tiñe de rojo.
Esto ya no es una broma, ni una salida para ver amigos ni a cantar y bailar, esto es la lucha, la guerra, la vida que responde a el desprecio humano porque nos dejaron una huella sobre la realidad que muchos se negaban a ver. Esto viene del ayer, a nuestros abuelos también les tocó vivir en carne propia como mataban, golpeaban, rodaban cabezas y caían cuerpos a cada lado en el paso del comercio ahora llamado paso de la resistencia, seguimos viendo esto día tras día, pero ahora nosotros somos quienes tenemos el poder, la elección de cambio y la responsabilidad de visualizar la existencia de una Colombia transformable.
